sábado, 30 de junio de 2012


Un artículo de "Junios", quien ha pedido a Mientras Dormías ayude a difundir su perspectiva sobre algunas razones que vuelven condenable el eventual triunfo de Peña Nieto.



el PRI le ha hecho mucho daño a México y a sus nuevas generaciones. 1994 es uno de esos años: fue la aparición pública de los zapatistas, el llamado error de diciembre, el asesinato de José Francisco Ruiz Massieu … Eso significaba: <<¡Aquí mando yo y se chingan todos!>>.
Carlos Bolado.
“Al otro día de la muerte de Ignacio Aguirre los periódicos de la ciudad de México no hablaban con mucha amplitud acerca del levantamiento de Toluca. Una fuerza superior a ellos los obligaba de nuevo a no decir lo que sabían […] Pero este laconismo de los periódicos no hacía, en realidad, sino acoger, callándolas, la sorpresa y la consternación públicas. La ciudad vivía como siempre, pero sólo en apariencia. Llevaba por dentro la vergüenza y el dolor”. El pasaje –como se puede adivinar- corresponde a La sombra del caudillo de Martín Luis Guzmán. Llama la atención que aunque aluda al sistema político mexicano postrevolucionario (Plutarco Elías Calles, Álvaro Obregón y Francisco R. Serrano), aplique tan bien para referirnos a eventos más recientes: la muerte de Luis Donaldo Colosio y de José Francisco Ruiz Massieu en 1994; la masacre de Aguas Blancas en 1995 o la matanza de Acteal en 1997.
            En todos estos eventos hay un hilo conductor bastante identificable: el PRI. Ese partido que logró mantenerse en la silla presidencial durante más de setenta años y que como reconoce The Guardian nunca ha acabado de irse. Este partido que pretende hacernos creer que se ha vuelto democrático, ha cargado con la sombra –por aludir a Martín Luis Guzmán- de la represión estudiantil de 1968 y 1971. Doña Rosario Ibarra de Piedra señala que el comité “Eureka” tiene consignados 557 expedientes de desaparecidos durante 1969 y 2001. Por si algun@ quiere todavía alzar la voz en defensa de la democratización de este partido, traigamos a colación unos acontecimientos más: el acoso que sufrió la periodista Lydia Cacho en 2006 y las amenazas de muerte dirigidas al padre Alejandro Solalinde.
            El padre Solalinde ha hecho sus propias averiguaciones y señala que por lo menos dos de las amenazas provienen del ex gobernador de Oaxaca Ulises Ruíz. Hay que recordar que el gobierno del priísta terminó en 2010. En cuanto a la periodista, ésta desveló una red de trata de blancas en la que se explotaba a menores de edad. A cambio –escribe Lydia Cacho- tuvo que ir a la Suprema Corte “y Carlos Salinas metió la mano […] Felipe Calderón […] protegió a Mario Marín para buscar <<estabilidad en Puebla>> … Los gobernadores del PRI se unieron, lo defendieron contra el desafuero […] Peña Nieto era gobernador y protegió a Marín, lo abrazó […] lo mismo que sus cómplices Emilio Gamboa y Miguel Ángel Yunes entre otros”.
Por las mismas fechas –añade la periodista- se protegía a pederastas y violadores en Veracruz –con Fidel Herrera- y en Oaxaca –otra vez, con Ulises Ruíz. “Por lo tanto –continúa Cacho- no votaré por Peña Nieto, ni por el PRI, porque han sido copartícipes históricos de la violación de los Derechos Humanos”. Esto último es lo que los estudiantes de la Ibero le reprocharon a Peña Nieto en el viernes negro de este último.
“La nueva cara del PRI” viene arrastrando su propia sombra: el uso de la fuerza en San Salvador Atenco y el alto índice de feminicidios durante su gubernatura. Por si aún le concedíamos el beneficio de la duda al candidato y a su partido –respecto a su democratización- ellos se encargaron de disiparla. No olvidemos que llamaron “infiltrados” a los estudiantes de la Ibero, después los acosaron y, por último, reconstruyeron los hechos con un video evidentemente falso en el que el candidato priísta salía bien librado de la situación.
Vale la pena tener a la vista una cuestión más: si verdaderamente hubiera un rasgo de democracia en Peña, éste se habría encargado de condenar públicamente los ataques que los movimientos de jóvenes anti peñistas han sufrido: desde Colima y Veracruz hasta los disturbios ocurridos en el estadio Azteca. Pero hasta donde yo sé esto no se ha presentado. Cierro con una frase que la Doctora Denise Dresser está haciendo circular en su cuenta de twitter: “Los malos gobernantes son elegidos por los buenos ciudadanos que no votan”. Dadas las circunstancias –y la enorme maquinaria priísta coptando votos- ¿ustedes creen que nos podemos dar el lujo de no votar o anular nuestro voto?
                        Junios porque así se autodenominaba Rosa Luxemburgo.

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