sábado, 30 de junio de 2012


Un artículo de "Junios", quien ha pedido a Mientras Dormías ayude a difundir su perspectiva sobre algunas razones que vuelven condenable el eventual triunfo de Peña Nieto.



el PRI le ha hecho mucho daño a México y a sus nuevas generaciones. 1994 es uno de esos años: fue la aparición pública de los zapatistas, el llamado error de diciembre, el asesinato de José Francisco Ruiz Massieu … Eso significaba: <<¡Aquí mando yo y se chingan todos!>>.
Carlos Bolado.
“Al otro día de la muerte de Ignacio Aguirre los periódicos de la ciudad de México no hablaban con mucha amplitud acerca del levantamiento de Toluca. Una fuerza superior a ellos los obligaba de nuevo a no decir lo que sabían […] Pero este laconismo de los periódicos no hacía, en realidad, sino acoger, callándolas, la sorpresa y la consternación públicas. La ciudad vivía como siempre, pero sólo en apariencia. Llevaba por dentro la vergüenza y el dolor”. El pasaje –como se puede adivinar- corresponde a La sombra del caudillo de Martín Luis Guzmán. Llama la atención que aunque aluda al sistema político mexicano postrevolucionario (Plutarco Elías Calles, Álvaro Obregón y Francisco R. Serrano), aplique tan bien para referirnos a eventos más recientes: la muerte de Luis Donaldo Colosio y de José Francisco Ruiz Massieu en 1994; la masacre de Aguas Blancas en 1995 o la matanza de Acteal en 1997.
            En todos estos eventos hay un hilo conductor bastante identificable: el PRI. Ese partido que logró mantenerse en la silla presidencial durante más de setenta años y que como reconoce The Guardian nunca ha acabado de irse. Este partido que pretende hacernos creer que se ha vuelto democrático, ha cargado con la sombra –por aludir a Martín Luis Guzmán- de la represión estudiantil de 1968 y 1971. Doña Rosario Ibarra de Piedra señala que el comité “Eureka” tiene consignados 557 expedientes de desaparecidos durante 1969 y 2001. Por si algun@ quiere todavía alzar la voz en defensa de la democratización de este partido, traigamos a colación unos acontecimientos más: el acoso que sufrió la periodista Lydia Cacho en 2006 y las amenazas de muerte dirigidas al padre Alejandro Solalinde.
            El padre Solalinde ha hecho sus propias averiguaciones y señala que por lo menos dos de las amenazas provienen del ex gobernador de Oaxaca Ulises Ruíz. Hay que recordar que el gobierno del priísta terminó en 2010. En cuanto a la periodista, ésta desveló una red de trata de blancas en la que se explotaba a menores de edad. A cambio –escribe Lydia Cacho- tuvo que ir a la Suprema Corte “y Carlos Salinas metió la mano […] Felipe Calderón […] protegió a Mario Marín para buscar <<estabilidad en Puebla>> … Los gobernadores del PRI se unieron, lo defendieron contra el desafuero […] Peña Nieto era gobernador y protegió a Marín, lo abrazó […] lo mismo que sus cómplices Emilio Gamboa y Miguel Ángel Yunes entre otros”.
Por las mismas fechas –añade la periodista- se protegía a pederastas y violadores en Veracruz –con Fidel Herrera- y en Oaxaca –otra vez, con Ulises Ruíz. “Por lo tanto –continúa Cacho- no votaré por Peña Nieto, ni por el PRI, porque han sido copartícipes históricos de la violación de los Derechos Humanos”. Esto último es lo que los estudiantes de la Ibero le reprocharon a Peña Nieto en el viernes negro de este último.
“La nueva cara del PRI” viene arrastrando su propia sombra: el uso de la fuerza en San Salvador Atenco y el alto índice de feminicidios durante su gubernatura. Por si aún le concedíamos el beneficio de la duda al candidato y a su partido –respecto a su democratización- ellos se encargaron de disiparla. No olvidemos que llamaron “infiltrados” a los estudiantes de la Ibero, después los acosaron y, por último, reconstruyeron los hechos con un video evidentemente falso en el que el candidato priísta salía bien librado de la situación.
Vale la pena tener a la vista una cuestión más: si verdaderamente hubiera un rasgo de democracia en Peña, éste se habría encargado de condenar públicamente los ataques que los movimientos de jóvenes anti peñistas han sufrido: desde Colima y Veracruz hasta los disturbios ocurridos en el estadio Azteca. Pero hasta donde yo sé esto no se ha presentado. Cierro con una frase que la Doctora Denise Dresser está haciendo circular en su cuenta de twitter: “Los malos gobernantes son elegidos por los buenos ciudadanos que no votan”. Dadas las circunstancias –y la enorme maquinaria priísta coptando votos- ¿ustedes creen que nos podemos dar el lujo de no votar o anular nuestro voto?
                        Junios porque así se autodenominaba Rosa Luxemburgo.

jueves, 7 de junio de 2012


LA PRIMAVERA MEXICANA, LA DISRUPCIÓN Y LOS MEDIOS DE LA PROTESTA.

    El movimiento #YoSoy132 ha alterado el rumbo de una campaña presidencial que parecía definida de antemano. Un logro importante, achacable ya a dicho movimiento, es justamente cambiar lo que parecía no tener más remedio. Ahora sigue pareciendo difícil evitar el retorno del Partido Revolucionario Institucional (PRI) a la presidencia de la república, así como obstaculizar el triunfo de la estrategia de las televisoras y los grandes medios de comunicación -estrategia identificada con la figura del candidato Enrique Peña Nieto. Pero hay que recordar que hace tan solo unas semanas ambas cosas entraban en el terreno de lo imposible.

    Esta situación se debe en parte a la radical novedad de algo como #YoSoy132. El sistema político mexicano -entendido en sentido amplio- no estaba preparado para hacer frente a una disrupción de esta naturaleza: un movimiento gestado en las redes sociales de la internet, lanzado a las calles a causa del desprecio y la ignorancia manifestada tanto por el candidato del PRI como por su equipo de campaña; una oleada que ha identificado la eventual victoria priísta con el retorno de una situación que los jóvenes integrantes del heterogéneo movimiento consideran sencillamente insoportable. Desde luego, ese sistema político ha hecho -y hará- todo lo posible y lo imaginable para neutralizar esa anomalía que tanto lo amenaza: ataques en el ámbito de internet, pero también manejos tácticos en los grandes medios masivos -desde la aparente condescendencia hasta la descalificación por parte de los profesionales del análisis. Y, por desgracia, la violencia física pura y cruda no está descartada en ningún momento.

    Parte de la radical novedad de #YoSoy132 tiene que ver, precisamente, con su carácter no violento. Los medios de la protesta han suscitado simpatías entre la población en general, sin duda en buena medida porque se ha recurrido a prácticas que no sólo se alejan de la agresión física; esas prácticas resultan altamente eficaces en el nivel que cabría llamar "simbólico". La identificación del enemigo con las grandes cadenas televisoras, en este sentido, es uno de los mejores ejemplos: muchos presienten, de alguna manera, que Televisa y Televisión Azteca construyen su poder mediante el engaño; una crítica fresca y creativa contra esos grandes consorcios le da voz a lo que muchos piensan pero hasta el momento no sabían articular. La crítica a las televisoras se convierte así en una reivindicación de muchas inquietudes antes silenciosas.

    Otro elemento simbólicamente poderoso para #YoSoy132, en especial en ciudades como Morelia, es la decisión de efectuar manifestaciones que no afecten las de por sí difíciles vidas de terceros. Marchar por las banquetas y no bloquear el tránsito consigue lo que manifestaciones algo más tradicionales han soñado muchas vece: que los transeúntes aplaudan y apoyen con bocinas. Esta práctica, sin duda, debe mantenerse a toda costa: en la mente de muchos, y seguramente con razón, es más justa la causa que no afecta a quien no debe afectar.

    La protesta pacífica no es sólo una decisión ética. Es toda una estrategia que verdaderamente causa estragos a quienes se enfrentan a #YoSoy132. Es muy importante, en consecuencia, mantener las luces críticas frente a otro tipo de movimientos que, en los medios tradicionales de la protesta -como los bloqueos carreteros o de calles-  han encontrado solamente la causa del enfrentamiento con los sectores de la sociedad a los cuales buscan dirigirse. Contra Maquiavelo: el medio nunca puede ser de naturaleza distinta al fin. En un lugar como Morelia, otros movimientos sociales voltean hacia #YoSoy132: en algún caso lo hacen con esperanza y genuinos deseos de aprender algo valioso; pero en otros, como era de esperarse, lo hacen con el ánimo de colonizar y engullir. En la medida en que #YoSoy132 se mantenga fiel a los medios de la protesta pacífica que no dañe a terceros, sin duda conseguirá otro logro valioso: evitar la infiltración por parte de cualquier fuerza política de carácter mucho más tradicional y sin duda no necesariamente legítimo.

lunes, 2 de abril de 2012

TIRIPETÍO Y TODOS NUESTROS FANTASMAS (SEGUNDA PARTE)


            Entre el 9 y el 16 de marzo de 2012, los acontecimientos relacionados con la Escuela Normal Rural “Vasco de Quiroga” de Tiripetío pusieron a prueba la capacidad de la política para dar cauce a las demandas de los diferentes sectores de la población. Pero también convocaron a los viejos fantasmas que rondan nuestra historia.

            Del lado de la izquierda que podría llamarse “social”, distinta a la partidista, el fantasma de la confrontación violenta sin esperanzas de éxito flotó sobre la Escuela Normal que hereda la tradición  del primer centro universitario del continente. A través de las protestas de los jóvenes estudiantes hablaron de nuevo las voces de la pobreza del campo, algunos de cuyos hijos e hijas encuentran aún en la carrera magisterial una frágil promesa de ascenso social y económico. Pero esas demandas no hallaron la manera de vincularse con las de los habitantes de la ciudad; por el contrario, la confrontación entre la Normal y las autoridades se convirtió por momentos en un choque de intereses entre los estudiantes y los trabajadores urbanos que fueron afectados directamente por aquéllos. Además, se estuvo a minutos de un desenlace sangriento del cual los mismos normalistas serían indudablemente las primeras víctimas.

            Pero si esto puede decirse de los manifestantes, mucho más grande es el peso que recae sobre los hombros de las autoridades. El nuevo gobierno estatal mostró primero su incapacidad para hacer frente a viejos problemas; después, se encontró sencillamente rebasado por las circunstancias. El fantasma de la represión violenta, efectuada por medios particularmente duros, también flotó sobre la carretera Morelia – Pátzcuaro. Pero más allá del poco honroso papel reservado a Fausto Vallejo y sus funcionarios, queda también la duda acerca del alcance de la participación del gobierno federal en los eventos. La presencia de la Policía Federal y del propio ejército en las inmediaciones de Tiripetío arroja dudas razonables acerca de quién o quiénes estaban efectivamente al frente de una operación que, de haberse consumado, terminaría con la ocupación del centro de estudios tras un combate desigual.   

            Y, por si fuera poco, otros espectros aparecieron en aquellos días. Algunos medios de comunicación y cierta parte de la sociedad contribuyeron a crear un ambiente que justificaría, en su caso, la acción policíaca y militar que por fortuna no llegó a realizarse. La sociedad fragmentada por la crisis de la economía y de la política se dividió aún más, acercando la tensión al punto de la ruptura. No cuesta trabajo imaginar que varios habrían aplaudido las terribles consecuencias de la decisión que no llegó. La incapacidad de muchos sectores urbanos para entender que la autoridad debe ejercerse de acuerdo con las disposiciones legales y nunca al margen de ellas es uno de los signos más preocupantes de los días pasados. El aprecio por el arte de la buena política, en todo esto, brilla por su ausencia.



II. NORMALISTAS. LOS MEDIOS Y LOS FINES.

Luchas ambivalentes.

            Desde hace años, los estudiantes de la Escuela Normal Rural “Vasco de Quiroga” han efectuado acciones polémicas en defensa de lo que ellos y ellas consideran sus derechos. Alguna ha derivado en violencia pura y dura. ¿Qué tanta legitimidad conservan esas acciones cuando los medios elegidos ponen en riesgo la seguridad y la integridad personal de todo mundo, comenzando por los propios normalistas?

            Muchas veces se olvida, al juzgar a los alumnos y alumnas de Tiripetío, que las condiciones de pobreza y desigualdad del país son escandalosas. No debe perderse de vista que muchas familias del campo, el sector más desdichado de la historia de México, miran con esperanza el que un hijo o hija se inscriba en las filas del magisterio. ¿Por qué? Porque el sueldo seguro y las prestaciones aparejadas a dicha carrera constituyen toda una promesa no sólo para el joven o la muchacha, sino para la familia entera. Eso explica el atractivo que las normales rurales ejercen sobre una parte de la población que permanece invisible para las clases medias y olvidada para los gobernantes.

            Pero hay algo más: la educación, a pesar de todo lo que se diga, sigue siendo la gran asignatura pendiente de un país que lleva doscientos años sin conseguir siquiera aproximarse a condiciones de justicia social y equidad. Quienes abogan por la desaparición de las normales rurales –porque hay quien lo hace abiertamente- no parecen tomar en cuenta que de ahí surgen los profesores y profesoras que en principio están destinados a los rincones más necesitados del país. Desde luego, esto no significa que las normales rurales    -al igual que todo el sistema educativo- no deban someterse a profundas revisiones y reformas. Pero esas revisiones y esas reformas no pueden realizarse sin atender a las condiciones del campo. Las tensiones sociales que derivan, por ejemplo, en el auge del crimen organizado, se explican en buena medida por la increíble capacidad de los sectores medios y altos para ignorar el tipo de realidad que los circunda, y especialmente por la negligencia y la inoperancia de quienes detentan el poder político.

            Sin embargo, la pregunta ahora es si la legitimidad de fondo que acompaña a quienes desean sencillamente una mejoría en sus condiciones de vida los autoriza para elegir medios de lucha que los enfrentan a otros sectores de la sociedad que también son desfavorecidos –como quienes se ven afectados por un bloqueo carretero o por un plantón en las calles de Morelia. Y más todavía: ¿cuál es el objeto de apropiarse, no se diga de unidades de transporte, sino de pipas de combustible que pueden provocar una tragedia tan solo con ser manejadas de manera inadecuada, sin pensar en lo que ocurriría en medio de un enfrentamiento? No vale la pena poner en riesgo a otras personas; definitivamente no vale la pena arriesgar la propia vida en aras de una serie de demandas que tendrían que defenderse pero no a ese precio.

            Por otra parte, los jóvenes normalistas no debieran olvidar que una cosa son las legítimas necesidades de la educación y otra cosa el juego de intereses en medio del cual suelen verse involucrados. Las decisiones tomadas en vista de una coyuntura –el cambio de gobierno en Michoacán- tendrían que contemplar, desde luego, cualquier tipo de compromiso asumido por la autoridad sin importar el color partidista que ocupe el poder ejecutivo. Pero también tendrían que considerar que, en medio del estira y afloja de facciones de diversa naturaleza, la Normal de Tiripetío corre el riesgo de convertirse en la moneda de cambio que permita a grupos antagónicos llegar a acuerdos entre ellos. Y no debe descartarse la terrible posibilidad de que un gobierno cuestionado en su origen y frágil en su posición frente al poder federal y frente a sus propios gobernados ofrezca la cabeza de los normalistas como prueba de su “decisión” para aplicar lo que a veces se llama “estado de derecho”. Respecto a esta última posibilidad, habrá que decir que la historia tal vez apenas comienza.



Normal Rural "Vasco de Quiroga". Foto: Contralínea.


¿El campo contra la ciudad?

            Más allá de los eventos de la semana que corrió del 9 al 16 de marzo, los estudiantes de Tiripetío tienen ante sí un problema político de alcances estructurales. Al menos en el discurso, ellos y ellas hablan de la defensa de la educación pública e incluso entran en confrontación directa no solamente con un gobierno en particular sino con la manera de operar del estado mexicano. Éstas son definitivamente demandas de alcance general que apuntan hacia condiciones de justicia que tendrían que beneficiar a la población íntegra, y no sólo a los habitantes de las zonas rurales. Claro está que, en los hechos, lo que suele negociarse a final de cuentas son demandas mucho muy específicas relativas al presupuesto de la Normal misma o a cosas parecidas. Al margen de la calidad moral de los dirigentes      –factor que no es el punto clave de la cuestión- lo que puede inferirse es que la Normal sencillamente lucha por su supervivencia cotidiana. Pero el discurso general de los jóvenes estudiantes está ahí, y habla de justicia social más allá de las carencias y adversidades que haya que enfrentar en un momento determinado u otro.

            El problema estructural es el siguiente: ¿hay o no manera de articular las demandas del campo –encarnadas en los estudiantes que buscan una vida mejor- con las de los habitantes de la ciudad, muchos de los cuales son igualmente olvidados por las decisiones de gobierno? Aquí, el permanente as bajo la manga de las autoridades es el descontento que la población urbana suele experimentar ante las acciones emprendidas por los normalistas. Así, la confrontación con el gobierno se disuelve muchas veces en el enfrentamiento de los pobres del campo con los pobres y las clases medias de la ciudad. En el caso de los eventos recientes, es altamente preocupante constatar que para más de un moreliano el gobierno debía tomar la Normal y acabar de una buena vez con una historia de suspicacia y resentimiento respecto a quienes ocupan las calles y provocan trastornos que afectan a los grandes comerciantes, pero también a los medianos profesionistas y hasta a los trabajadores más humildes de una ciudad que vive de su imagen turística. No debe ignorarse el hecho de que un ambiente favorable a la represión puede ser justamente lo que las autoridades requieren para buscar la legitimación de acciones que no debieran tenerla bajo circunstancia alguna. Y ese ambiente, respecto a la Normal “Vasco de Quiroga”, es algo que no necesita demasiado para aparecer.

            En pocas palabras: las demandas generales de los estudiantes no tendrían por qué entrar en choque con las demandas que de cualquier manera tienen también los habitantes del ámbito urbano. Los medios de lucha, en este sentido, se vuelven tan importantes como los fines. Los jóvenes parecen buscar apoyo entre el resto de la población y seguramente lo necesitan.  



III. LA FUERZA  DEL ESTADO.


Ars política.

            Pero cualquier cosa que pueda reprocharse a los estudiantes en sus acciones de protesta palidece ante lo que las autoridades –estatales y federales- enfrentan como responsabilidad ineludible. En un estado democrático legalmente constituido, los gobernantes sin duda disponen del monopolio de la fuerza como el último recurso para solucionar situaciones que pongan en riesgo a la sociedad. Las palabras clave en esta aserción son “último recurso” y “situaciones que pongan en riesgo a la sociedad”. Habrá que valorar qué tipo de riesgo enfrentaba la sociedad michoacana durante los días en cuestión, y también si el gobierno se encontraba efectivamente ante las condiciones que lo orillaran a echar mano de un recurso extremo.

            Los medios de comunicación debían dar cuenta, como lo hicieron, de la suspensión de las corridas de autobuses. Pero prácticamente nadie volvió la vista –más que oblicuamente, si acaso- al problema que provocó la reacción de los estudiantes. El desafortunado encuentro entre éstos y los responsables de la Secretaría de Educación estatal delata que el nuevo gobierno no parece distinguirse precisamente por su capacidad para enfrentar problemas que tendrían que resolverse por medio de la transparencia y la adecuada administración de los recursos. Nadie le regatearía el mérito a ese gobierno si hubiese conseguido hacer su trabajo con claridad y con eficacia desde el primer momento, y ese trabajo consistía en revisar respetuosamente las demandas más puntuales de la Normal. No ocurrió así, y el resto se convirtió en una espiral incontrolable.

            Una vez cometido el error inicial, el gobierno de Vallejo pareció debatirse acerca de la manera de atender la coyuntura. Las declaraciones de la titular de la SEE, del secretario de gobierno y del propio gobernador fueron un tanto erráticas, y por momentos no quedaba claro qué era exactamente lo que se estaba haciendo para destrabar la situación. Este desconcierto es menos preocupante, sin embargo, que la manera en que comenzó a entenderse a la altura del martes en la tarde la idea del ejercicio de la autoridad: presionado tal vez por los medios y por una parte de la opinión pública, pero sobre todo enredado en su propia inoperancia, el gobierno comenzó a coquetear con la idea de acabar de una buena vez con la Normal “Vasco de Quiroga”. La radicalización de las tácticas de los estudiantes a duras penas se corresponde con la decisión de enviar a Tiripetío no solamente al Grupo de Operaciones Especiales, sino a efectivos de la Policía Estatal Preventiva con sus armas de cargo. La tragedia estaba en ciernes, y la política como resolución de conflictos suscitados en la sociedad brillaba por su ausencia. 
           
            Ni siquiera habría sido noticia de primera plana el hecho de que las autoridades educativas iniciaran su gestión con una serie de mesas de diálogo. Pero todo salió mal y muy pronto se rebasó el ámbito de los problemas de la educación: en unas cuantas horas, el poder político mostró que tampoco la secretaría de gobierno era capaz de mitigar un conflicto que nunca tuvo por qué existir. Tal vez, habrá que decirlo, fue la disidencia magisterial la que hizo el trabajo que correspondería a los profesionales de la política.


La tentación de la sangre.

            El signo más preocupante, y el más negro de nuestros fantasmas, fue la tentación de usar la fuerza pública de manera perfectamente impropia para el caso. Sin excusar en momento alguno la retención de autobuses y demás, y suponiendo incluso que la acción política hubiese fracasado de cualquier manera –cosa que es justamente lo que está en cuestión- debe medirse con cuidado la respuesta policíaca ofrecida para un problema que en el fondo es político y social. En el peor de los escenarios, el gobierno pudo pensar en enviar a la fuerza que se supone especialmente capacitada para lidiar con grupos de descontentos que incurren en excesos: el Grupo de Operaciones Especiales. Pero, como se ha visto, el GOE constituyó tan sólo una parte de las fuerzas que rodearon la normal el miércoles 14 de marzo.

            Enviar a la Policía Estatal Preventiva y, por lo que se sabe, a agentes de la Policía Ministerial –dependiente de la Procuraduría General de Justicia del Estado- es ya bastante cuestionable. Pero las imágenes recogidas en la prensa indican no sólo la presencia de este tipo de agentes, sino que cargaban con los rifles AR – 15 reglamentarios cual si de un operativo en contra de peligrosos delincuentes armados se tratase. Los responsables de la decisión de enviar a estos otros cuerpos policíacos a Tiripetío deberían saber que, en medio de un eventual choque, alguien puede ponerse nervioso y utilizar su arma en contra de los protestantes, de quienes hasta el momento se sabe que a lo mucho contaban con colchones como barricadas inflamables y no mucho más que eso. El elemental respeto a los derechos humanos debiera disuadir de semejante idea.

            Pero en Tiripetío estaba además el helicóptero que rondaba en el aire y, lo más grave de todo, las fuerzas federales. Jesús Reyna habló de un operativo conjunto con la PF, que nunca se encontró plenamente justificado. Pero ya el viernes, en la entrevista con López Dóriga, Fausto Vallejo mencionó también al ejército. De nueva cuenta, las imágenes de la prensa muestran al menos a los miembros de la Policía Federal con sus rifles de cargo en las inmediaciones. ¿Qué era exactamente lo que se suponía que estas fuerzas tenían que hacer ahí, en caso de que se diera la orden de entrar a la Normal? Por lo que se sabe, el “riesgo” mayor que enfrentaba la sociedad en ese momento era que las corridas de autobuses no se reanudaran prontamente. Un asunto problemático y grave, pero sin duda no al punto de sitiar a unos muchachos –varios de ellos adolescentes- por aire y tierra. Si estos detalles se suman al equívoco proceder del gobierno del estado, no está de más preguntarse acerca de quién estaba al mando de la operación policíaca… y militar.

            El antecedente de la Autopista del Sol en Acapulco, donde la Policía Federal jugó también su papel, está ahí para interrogarse si el gobierno federal no estará tentado por la sangre en aras de algún tipo de legitimación –de la cual parece encontrarse urgido ante el fracaso de la lucha contra el crimen organizado. Es una tentación que no se justificará nunca. Los problemas de un gobierno no valen la sangre de nadie.


Policía Federal.

lunes, 19 de marzo de 2012

TIRIPETÍO Y TODOS NUESTROS FANTASMAS (PRIMERA PARTE)


            Durante una semana Michoacán se convirtió en el escenario de una situación que pudo terminar de la manera más terrible. De nueva cuenta, la tensión política fue llevada por los diferentes actores hasta un extremo cercano a la ruptura violenta. El conflicto tuvo como protagonistas a los estudiantes de la Escuela Normal Rural de Tiripetío –situada a 15 minutos de Morelia- y al recién instalado gobierno de Fausto Vallejo. En el último momento, y al menos por ahora, se evitaron consecuencias que habrían conducido a pérdidas humanas y a una situación todavía más grave. Aquí se intentará un análisis de los diferentes factores que se convirtieron en ingredientes de una peligrosa combinación, combinación que delata la presencia de todos los fantasmas a los que no hemos sabido exorcizar.

            En esta primera entrega se ofrece una reconstrucción de los hechos, de acuerdo con notas periodísticas disponibles para todo mundo en los sitios que se señalan. Un requisito para la ciudadanía consciente es, desde luego, la información y la capacidad de interpretarla. Si alguien dispone de datos que no se citan aquí, o bien sabe que algo de lo dicho es incorrecto, se agradecerán los comentarios acompañados por las fuentes que los respalden.




I.  BREVE RECUENTO.

(Excepto si se indica lo contrario, toda la información periodística se ha tomado de la agencia electrónica Quadratín. La fuente puede consultarse en la página http://www.quadratin.com.mx/. En la parte superior izquierda de la pantalla aparece la liga “Noticias”. Hay que presionar ahí y buscar las notas correspondientes).


Los días previos.

            En algún momento de la semana anterior a los hechos, las autoridades de la Secretaría de Educación en el Estado (SEE) acordaron con representantes de las siete escuelas normales rurales de Michoacán visitas para establecer un diálogo para valorar las necesidades de los estudiantes. El viernes 9, dichas autoridades –encabezadas por la titular de la dependencia- estuvieron en la Escuela Normal Rural “Vasco de Quiroga” de Tiripetío. En el transcurso de la visita hubo algún tipo de desencuentro que no se ha aclarado suficientemente en los medios. El conflicto habría iniciado en virtud de dicho desencuentro.

Al día siguiente –sábado 10- se registra un bloqueo de los normalistas en la carretera Morelia – Pátzcuaro; es en el transcurso de dicho bloqueo que los estudiantes se habrían apoderado por la fuerza de un número indeterminado de autobuses y vehículos de transporte. La movilización tiene por objeto obligar a las autoridades de la SEE a entablar una mesa de negociación en torno a tres demandas: la garantía de la asignación automática de plazas a los egresados de la Normal, el aumento de la matrícula para el primer ingreso a la institución y la publicación de la convocatoria correspondiente al inicio del ciclo 2012 – 2013. Algunas fuentes hablan también de la exigencia de recursos comprometidos por la administración anterior.

            El resto del sábado y el domingo 11 transcurren entre declaraciones de María Teresa Herrera Guido –secretaria de Educación- en torno al análisis de las demandas de los normalistas y a la disposición al diálogo. El lunes 12, la Cámara Nacional de Autotransportes y Turismo (CANAPAT) denuncia el secuestro de alrededor de 20 autobuses por los normalistas a partir del sábado. También se anuncia la suspensión de rutas entre Morelia y las ciudades de Uruapan, Apatzingán y Lázaro Cárdenas. La tarde del mismo lunes tiene lugar un mitin de los normalistas en la Plaza Ocampo de Morelia. Los estudiantes declaran que tienen en su poder 23 autobuses y algunos vehículos de transporte de mercancías. También se exige el diálogo directo con el gobernador Fausto Vallejo.


La suspensión del servicio de autobuses.

            Los apoderados de las líneas de autobuses que trabajan en la terminal de Morelia anuncian, cerca de las dos de la tarde, la suspensión de todas las corridas que entran y salen del estado de Michoacán. El líder de la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos (CROC), Rafael García Trejo, declara ante los medios que los autobuses retenidos por los normalistas son 27, aparte de una cantidad no determinada de vehículos de transporte. También declara que nadie desea una situación similar a la de la normal de Ayotzinapa en Guerrero, pero que “es obligación de las autoridades resolver el conflicto”. Los estudiantes señalan que no negociarán más con la SEE, y exigen respuesta a la petición de diálogo directo con Fausto Vallejo. El gobernador, por su parte y en su cuenta de Twitter, informa que su secretario de gobierno –Jesús Reyna- ha establecido contacto con los normalistas.


Miércoles ominoso.

            Cerca de las nueve de la mañana, la titular de la SEE reitera su disposición al diálogo. Sin embargo, entre las 10 y las 11 se observa el sobrevuelo de algunos helicópteros de la policía en Tiripetío. Surgen rumores de una posible intervención de la fuerza pública en las instalaciones de la Normal, lo cual provoca que los estudiantes preparen barricadas en los accesos al edificio de la vieja hacienda. Hacia las 11:30, los medios confirman la presencia de unos veinte vehículos policiales, identificados como pertenecientes al Grupo de Operaciones Especiales (GOE) y a la Policía Estatal Preventiva (PEP). En algún momento, los estudiantes se apropian de una pipa de gas LP de veinte mil litros de capacidad, mientras el GOE efectúa maniobras alrededor de la normal. Hacia la una de la tarde, la Asociación de Comerciantes y Vecinos del centro histórico de Morelia (COVECHI) exige al gobierno “la aplicación de la ley”, en vista de los agravios de que los afiliados han sido objeto durante manifestaciones de los normalistas. El presidente del comité ejecutivo estatal del PAN, Héctor Gómez Trujillo, declara que el diálogo debe agotarse pero que ante la intransigencia de los estudiantes debe aplicarse la ley. Se insiste cada vez más en que no sólo se retienen autobuses, sino que se mantiene a los choferes de los mismos como rehenes.

            Poco después de las dos de la tarde, Fausto Vallejo concede una entrevista al noticiero radiofónico Atando Cabos, de Denise Maerker. En ella declara que no permitirá “chantajes, impunidad ni delincuencia” en el caso de los normalistas de Tiripetío. Reitera su disposición al diálogo, pero también hace un recuento de las acciones que se reclaman a los normalistas. Para las dos y media, hay barricadas formadas con vehículos y colchones presumiblemente impregnados con líquidos inflamables entre el pueblo de Tiripetío y las entradas a la Normal.

(Puede escucharse el audio del noticiero de Maerker en la dirección http://www.radioformula.com.mx/perfil.asp. Hay que buscar el programa correspondiente al miércoles 14 de marzo).



Estudiantes de la Normal de Tiripetío preparan barricadas.
Fuente: sdpnoticias.com, miércoles 14 de marzo.



            También cerca de esa hora, el secretario general de la sección XVIII de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), Jorge Cázares, revela que ha estado intentando la mediación entre los estudiantes y el gobierno del estado. Cázares llama a este último a no emprender acciones represivas. Por su parte, el líder del PRD en el estado –Víctor Báez Ceja- invita a los estudiantes a mantener la prudencia.

            Poco después de las cuatro de la tarde, la CNTE y las escuelas normales del estado convocan a un mitin de urgencia en la plaza Ocampo. El mitin tiene lugar alrededor de un par de horas más tarde. Jorge Cázares manifiesta el apoyo de la CNTE a las demandas de los normalistas respecto a la asignación automática de plazas, y ofrece la mediación de la Coordinadora entre los estudiantes y las autoridades. Mientras tanto, el secretario de Gobierno Jesús Reyna informa que se ha implementado un operativo de seguridad para garantizar el tránsito en la carretera Morelia – Pátzcuaro. En el operativo, además de las fuerzas estatales, participaría la Policía Federal. Pero las unidades policíacas –PEP, GOE, Servicios Periciales de la Policía Ministerial y ahora la PF- en realidad establecen un cerco sobre la Normal de Tiripetío. A las siete, las imágenes que transmite el Noticiero Michoacano de canal 13 confirman que es esto último lo que ocurre, y que tanto los agentes de la PEP como los de la PF se encuentran armados con sus rifles de cargo.

La Policía Federal cerca de Tiripetío. Fuente: La Jornada Michoacán,
jueves 15 de marzo.


            En ese mismo noticiero, conducido por Carlos Monge, ocurren dos hechos relevantes. Una comisión de estudiantes es recibida por el conductor; dicha comisión reitera la exigencia del diálogo directo con Fausto Vallejo y habla del apoyo de los medios de comunicación a la posición de las autoridades –acusando al mismo Monge de ser parte de ello. Pero también se consigue comunicación telefónica con uno de los choferes de los autobuses retenidos; el chofer aclara que ni él ni sus compañeros están secuestrados, y que más bien han permanecido con sus unidades por decisión propia y porque ésa es la instrucción general de las empresas para las que laboran.

(Por desgracia no fue posible localizar una grabación del programa de Monge en internet. Los autores de estas líneas atestiguan de primera mano por haber visto el noticiero ese día).

            Durante las horas de la noche, Cázares entra en la Normal ya con el carácter de mediador reconocido por el gobierno, según informaría más tarde. A las once y media la mayor parte de los choferes presuntamente retenidos comienza a abandonar las instalaciones, reportándoseles en buen estado de salud.  Reyna informa del éxito del operativo de resguardo en la carretera, y se sabe que la pipa de gas ha sido rescatada –aunque también que los estudiantes, de alguna manera, se han apoderado de una pipa de diesel.


Estira y afloja

            Alrededor de las nueve de la mañana del jueves 8 y en entrevista radiofónica, Reyna niega que Fausto Vallejo vaya a hablar directamente con los estudiantes, y que el representante de las autoridades será el propio Reyna. A las once de la mañana se sabe que las corporaciones policíacas han vuelto a tomar posiciones alrededor de Tiripetío: la PEP al noreste rumbo a Morelia, la PF al suroeste camino a Pátzcuaro, y los agentes de la Policía Ministerial en la salida hacia Acuitzio del Canje. Los helicópteros sobrevuelan la Normal. Los estudiantes liberan algunos vehículos de carga y cerca de las dos de la tarde algunos de ellos parten en dos de los autobuses retenidos con rumbo a Morelia.

            A las cuatro de la tarde, miembros de la Casa del Estudiante Nicolaita toman la avenida Madero en su parte central para apoyar a los normalistas. El senador Marko Cortés, del PAN, exhorta al gobierno a agotar todas las posibilidades del diálogo. Fausto Vallejo declara que él hará todo lo que tenga que hacer, “pero respetando los derechos humanos”. La declaración se entiende como una oferta de diálogo directo.

 Los normalistas anuncian que Jesús Reyna no ha realizado ninguna propuesta concreta, y que ellos preparan acciones de protesta en la ciudad. En los medios circulan notas que hablan de una delegación de estudiantes de Ayotzinapa (Guerrero) que llegaría a apoyar a los estudiantes michoacanos. También se habla de una delegación de normalistas de Chiapas con el mismo propósito. Al día siguiente se sabría que la mesa de diálogo entre Reyna y los representantes estudiantiles inició alrededor de las 10 de la noche.


Nuevas sombras, desenlace provisional e incertidumbre.

            La mesa de diálogo entre Reyna y los estudiantes habría concluido a la una de la madrugada, al parecer sin éxito. Durante la mañana, el Presidente del Concejo municipal se suma a las declaraciones en torno a las pérdidas millonarias provocadas por el conflicto. A las 12 del día, los estudiantes anuncian la liberación de algunos autobuses más. A la misma hora, Fausto Vallejo afirma  que está dispuesto al diálogo, siempre y cuando los normalistas liberen todos los autobuses. Reyna declara, con base en información de Milenio TV, que en Tiripetío permanecen secuestrados 25 autobuses y ocho personas.

            Cerca de la una y cuarto de la tarde, Fausto Vallejo concede una entrevista a Joaquín López Dóriga para Radio Fórmula. En ella habla de que no pasará de ese día sin que se tome una decisión respecto a Tiripetío, que no teme iniciar su gobierno con una acción controversial, y que las fuerzas del orden –incluyendo al ejército, el cual no había sido mencionado hasta el momento- están listas para actuar.

(Puede escucharse el audio de la entrevista en la dirección http://www.radioformula.com.mx/reproductor.asp. Hay que buscar el noticiero correspondiente al viernes 16 de marzo).


            Entre ese momento y las cuatro de la tarde, diferentes actores políticos se manifiestan en torno a las declaraciones de Vallejo. El PRD pide una prórroga de 48 horas para resolver el conflicto, mientras que el PAN respalda la “aplicación de la ley”. Pero para las tres y media de la tarde se ha confirmado ya que los estudiantes se encuentran en proceso de liberar los autobuses. Los normalistas se dicen sorprendidos por la posición del gobernador, pues –de acuerdo con su versión de los hechos- la entrega de las unidades motrices estaba ya acordada desde la noche anterior. La CANAPAT y los trabajadores agrupados en la CROC anuncian el fin del paro de autotransportes, y las corridas reinician hacia las seis de la tarde. 


Rifle de asalto AR - 15, arma de cargo de los efectivos
de la Policía Federal.




Otros enlaces de interés:
Sitio del Noticiero Michoacano de Canal 13 de Michoacán:

Comunicados del gobierno del estado de Michoacán:

Sitio Facebook de la Escuela Normal Rural “Vasco de Quiroga” de Tiripetío, Michoacán:

martes, 13 de marzo de 2012


EL ÚLTIMO POEMA DE JAVIER SICILIA
(leído el 2 de abril de 2011 en la plaza central de Cuernavaca)



Sicilia de Papel



El mundo ya no es digno de la palabra
Nos la ahogaron adentro
Como te (asfixiaron),
Como te
desgarraron a ti los pulmones
Y el dolor no se me aparta
sólo queda un mundo
Por el silencio de los justos
Sólo por tu silencio y por mi silencio, 
Juanelo.



lunes, 12 de marzo de 2012


LA PEQUEÑA COSETTE



      Antes que la imagen de la comedia de Brodway, esta niña fue un grabado de Émile Bayard para la edición original de Los Miserables de Víctor Hugo. Cosette fue encontrada así por Jean Valjean en la casa de los Thénardier. En cierto sentido, la deconstrucción de la imagen del célebre cartel conduce hasta esta ilustración. Una ilustración que se conecta, a su vez, con todos los condenados de la tierra.

     Somos un grupo que intenta hacer de este espacio un medio de reflexión en torno a la política grande y pequeña. Por aquí habrá algo que leer en torno a la guerra –sí, “guerra”- del gobierno mexicano y las mafias; sobre todo, algo se dirá alrededor de las víctimas de esta locura de la cual no dejaremos de lamentarnos durante décadas. Pero también habrá algo acerca de las campañas electorales y la precaria democracia que vivimos; algo acerca de las reformas educativas y la manera en que abren la puerta a futuros más que cuestionables; algo, en fin, acerca de las opresiones cotidianas que surgen en el terreno del género y de la cultura y que no por desapercibidas resultan menos perniciosas.

    Tenemos en común algunos estudios en filosofía y disciplinas sociales y humanísticas. Creemos firmemente en la urgencia de la teoría que sepa decirnos algo acerca de nuestras prácticas, en momentos en que la práctica sin teoría corre el riesgo de hacerle el juego a los poderes más terribles. En fin, estaremos al pendiente de lo que se quiera discutir con ayuda de este espacio. Después de todo, el diálogo y el debate de las ideas es el instrumento que más apreciamos. ¡Saludos!

12 de marzo de 2012